Recibe, atiende y agradece
Acércate, pregunta cómo están y haz que cada invitado sienta que realmente te alegra compartir con él uno de los días más importantes de tu vida.

Una boda que funciona bien tiene ritmo. No significa hacerlo todo deprisa, sino conseguir que cada cosa suceda en el momento adecuado y que vosotros podáis dedicaros a lo que realmente importa.
«APROVECHA CADA MOMENTO PARA LO QUE REALMENTE IMPORTA.»

Acércate, pregunta cómo están y haz que cada invitado sienta que realmente te alegra compartir con él uno de los días más importantes de tu vida.
Las fotografías pueden organizarse antes, después o en una sesión preboda. El tiempo de bienvenida es mucho más difícil de recuperar.
Empieza por familiares lejanos, compañeros y compromisos. Tus amigos y tu familia directa estarán a vuestro alrededor durante muchas más horas.
El orden es solo práctico: todos tus invitados merecen la misma atención, una conversación, una fotografía y vuestro agradecimiento personal.

Recepción, entrada, platos, discursos, sorpresas, animación, mesas y baile deben tener un orden aproximado y responsables claros.
La recepción suele durar de 45 a 90 minutos, la comida de dos horas y media a tres horas y media y la transición a la fiesta puede resolverse en unos 30 minutos.
Música, juegos y sorpresas funcionan mejor cuando dejan espacio para comer, conversar, reírse y disfrutar tranquilamente de la mesa.
Si aún queda alguien por saludar, hazlo al comienzo del banquete. Después podrás iniciar el paso por las mesas de forma breve, natural y fluida.

Si ya has recibido bien a tus invitados, bastarán unas palabras, una foto, vuestro detalle y un agradecimiento antes de continuar.
Unos novios cercanos, atentos y agradecidos consiguen que cada persona se sienta parte verdadera del día y recuerde la boda con más cariño.
Catering, coordinación, fotografía, música y animación están en manos de profesionales. Nadie puede abrazar y agradecer a vuestros invitados por vosotros.
Una transición ágil hacia la tarta, el baile y la pista mantiene la energía. Cuando todo esté hecho, ahora sí: disfrutad sin mirar la hora.
No intentes hacerlo todo. Dedica cada momento a lo que solamente vosotros podéis hacer.